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sábado, 3 de agosto de 2013

Stephen King "Mientras Escribo": Consejos para ser un buen Escritor. Parte 3

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(7 a 9)

7.- Diálogo


El Diálogo da voz a los personajes, y es esencial para definir su manera de ser.

La pega es que los actos son más reveladores que lo que dicen, y que las palabras son traidoras.


  • No contar nada que no se pueda mostrar.

El diálogo bien construido indicará si un personaje es inteligente o tonto, honrado o tramposo, gracioso o cascarrabias.

Cuando el diálogo es bueno, el lector se da cuenta. Cuando es malo, también, porque irrita al oído como un instrumento desafinado.

Para aprender a escribir diálogos, conviene hablar y escuchar mucho; sobre todo escuchar, y fijarse en los acentos, los ritmos, los dialectos, y la jerga de varios grupos.

La clave de escribir diálogos buenos, como en todos los aspectos de la narrativa, es la sinceridad. Si la practicas, si pones honradez en las palabras que salen de la boca de tus personajes, descubrirás que te expones a bastantes críticas —debido a que seguro salen groserías, racismo, homofobia,  etc.

Decir la verdad es fundamental para que el diálogo posea resonancia y realismo.

Se trata de dejar que hablen libremente todos los personajes, sin prestar atención a los criterios de la legión de la decencia o el círculo de lectoras cristianas. Lo contrario, además de falso, sería cobarde.

Al fin y al cabo, lo importante no es que el diálogo de tu relato sea culto o vulgar, sino como suene en la página y al oído. Si pretendes que parezca real, habla tú. Y más importante todavía: Quédate callado y escucha a los demás.


8.- Siempre debería mandar la Historia (no los personajes)


En la vida real nos vemos todos como protagonistas. Siempre nos enfoca la cámara a nosotros. Si eres capaz de trasladar esta actitud a la narrativa, es posible que no te resulte fácil crear personajes brillantes, pero caerás menos en la trampa de crear monigotes unidimensionales como los que pueblan mucha narrativa popular.

Si sigues escribiendo narrativa descubrirás que todos los personajes que creas tienen algo de ti.

Cuando te preguntas qué hará un personaje en determinadas circunstancias, la decisión que tomas se basa en lo que harías tú.

Tu trabajo es procurar que los personajes de ficción tengan un comportamiento que sea a la vez útil para la historia y verosímil a la luz de lo que sabemos de ellos (y de lo que sabemos de la vida real, claro).

Si cumples con esto, tus personajes cobrarán vida y empezarán a actuar por sí mismos.


9.- Simbolismo y Trucos 


La práctica no tiene precio (de hecho no debería vivirse como práctica, sino como placer) y que es indispensable la sinceridad.

Todo el oficio de la descripción, el diálogo y la creación de personaje se reduce a ver y oír con claridad, y en segundo lugar a transcribir con la misma claridad lo visto y oído (sin recurrir a demasiados adverbios innecesarios y farragosos).

Truquitos y Artilugios:
—Onomatopeyas 
—Repetición incrementada
—Flujo de Conciencia 
—Diálogo interior
—Cambios de Tiempo Verbal
—La engorrosa cuestión de los precedentes (cómo incluirlos y en qué cantidad)
—Tema
—Ritmo

¡Úsalos! Cualquier cosa que mejore la calidad de lo que escribes sin interponerse en la historia. Si parece que funciona, puede quedarse. Si no, ahí está la tecla borrar.

No se puede gustar en todo momento a todos los sectores, pero por favor, esfuérzate en gustar a veces a algún sector del público.

Cuando veo más oportunidad de embellecer y adornar es después de haber cumplido con mis deberes básicos de narrador. Buscar recurrencias sólo lo hago cuando está acabada la historia. Si veo alguna (como ocurre siempre), puedo hacer que afloren mediante otra versión más elaborada. 

Hay 2 ejemplos de la utilidad de las segundas versiones: El Simbolismo y el tema

No es necesario que el simbolismo sea difícil ni sesudo. ¿Que no lo hay? Pues nada, ¿Aún te queda la historia, no?

Si está y la percibes, considero que deberías desenterrarlo con el mayor cuidado, pulirlo hasta que brille y tallarlo como hacen los joyeros con las piedras preciosas y semipreciosas.

La capacidad de resumir y condensar es justamente la que da al simbolismo sus interés, utilidad y, si se usa bien, capacidad de seducción. 

La función del Simbolismo es adornar y enriquecer , no crear una sensación artificial de profundidad.

Los trucos de Escritor no tienen nada que ver con la historia. Lo único que tiene que ver con la historia es la propia historia.

Yo creo que al releer el original sabrás darte cuenta de si hay simbolismo, o de si puede haberlo. Si no lo hay, no intentes introducirlo a la fuerza. Si está, si queda clara su pertenencia al fósil que intentas desenterrar, apuesta por él. Poténcialo. Lo contrario sería ser tonto.