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lunes, 2 de septiembre de 2013

¿Cómo sabes cuando tu historia está terminada?

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Tienes una gran idea, así que corres a la computadora a escribirla, y ahí está el inicio de tu próxima historia. Entonces la lees y crees que es basura. Así que la editas, agregas escenas, arreglas los errores tipográficos y de gramática; haces un poco de investigación sobre las pistolas y la gripe aviar, e incluso se la muestras a algunos amigos. ¿Pero cómo sabes que está terminada? Aquí hay algunos consejos para averiguarlo.


¿YA LA LEÍSTE EN VOZ ALTA?

¿No? Entonces no has terminado. Especialmente el diálogo; pero en serio, la historia entera debería ser leída en voz alta. Marca los lugares que flaqueen, donde pierdas interés, ese lugar donde te aburres, y donde sea que no suene bien. Oirás un montón de cosas diferentes cuando lo leas en voz alta.


¿MICROSOFT WORD TRATA DE DECIRTE ALGO?

¿Si? Entonces no has terminado. En Word hay unas líneas onduladas que se muestran bajo algunas frases o palabras cuando algo no está del todo bien. Si está roja entonces haz cometido un error tipográfico o de ortografía, o tal vez te falta poner una mayúscula. No debería haber líneas rojas al final. ¿Hay muchas líneas verdes ondulantes? Entonces puede que tengas oraciones corridas u otros problemas. Lee esas oraciones y ve cómo suenan. Tal vez necesites una coma, o un punto y coma, o un guión largo.


¿HAZ COMPARTIDO TU OBRA CON AMIGOS CERCANOS PARA QUE LA JUZGUEN? 

¿No? Entonces no has terminado. Si siete personas leen tu historia y ninguno de ellos entiende que tu protagonista está muerto, no importa que tan obvio creas que es, probablemente no lo sea. O tal vez tus amigos sean estúpidos, quien sabe. Con el tiempo, después de haber escrito decenas de historias, tal vez ya no necesites ese grupo de apoyo, tal vez seas capaz de ver por ti mismo dónde estás débil y dónde fuerte, y editarlo en el momento, viendo el panorama completo y los errores de cerca  tan claros como el día. Pero hasta entonces, siempre es de ayuda tener algunas opiniones de terceros.

¿LA HAS DEJADO DE LADO POR UN RATO?

¿No? ¿La escribiste esta mañana y es simplemente brillante y ya la quieres enviar? No. Espera. Si es posible, deja que se desvanezca de tu mente. Olvídate de ella un poco (horas, días, semanas, lo que puedas soportar). Y luego dale una nueva leída con ojos renovados. Podrías amarla por completo y no cambiar una sola coma o palabra. O podrías encontrarte con que no está tan robusta en la escena de apertura como creíste, o tal vez el final no es tan impactante, o tal vez el sentimiento que deja no es el que querías. Así que trata de darle un poco de aire para respirar. Te sorprenderá ver lo que encuentres cuando la vuelvas a agarrar.


¿TIENE SENTIDO?

¿No? Entonces no has terminado. Si lees esa historia de nuevo, especialmente si la has dejado de lado por unos días, y la lógica te está dando náuseas, tal vez necesite más trabajo. ¿La trama se cae en algún punto, perdiendo credibilidad? Tal vez el protagonista dispara a un guardia desde el otro lado de la habitación, pero lo cierto es que jamás ha disparado un arma antes. Si algo no suena bien, no tiene sentido, o si no te la crees, tal vez no has terminado.


¿YA LA AMAS?

¿No? Entonces no has terminado. Para subir la apuesta, toma más riesgos, pule la prosa, haz algo para llevarla al siguiente nivel. ¿Por qué detenerse en "buena", cuando puedes llevarla a "grandiosa"? Eso no significa matar, matar, matar y que todos se desnuden y ganen la lotería y que tu padre por fin diga que te ama. No seas melodramático. ¿Qué es lo que está en juego aquí? ¿Arriesgaste lo suficiente? Si no amas tu historia aún (en serio, alguna parte de ti tiene que amarla, o por qué molestarse) entonces insiste. Averigua dónde está débil, en dónde el diálogo no fluye, en dónde la escena de pelea no es lo suficientemente horripilante. Y dale una sacudida.


¿YA LA ODIAS?

¿Si? Entonces tal vez ya terminaste. Son como los etapas del duelo, ¿verdad? Pásate por el escurridor, Ve toda la gran imagen y sus detalles, muéstresela a tus amigos, sube la apuesta, déjalo de lado, asegúrate de que Word esté callado, y entonces... ¿Cómo te sientes? ¿Te dices a ti mismo que no podrías leer esa maldita historia una vez más, que no soportas verla, que te dan dolores de cabeza de sólo pensarlo o que vas a vomitar? Bueno, entonces tal vez hayas terminado. Cuando yo he terminado todo lo obvio, habiéndole echado todas las ganas y habiendo llegado a un lugar donde ya no puedo mirarlo más, normalmente así sé que terminé. Ahora, no confundas esto con escribir una historia mala. Si ya la haz trabajado con esmero, y sabes que es buena, posiblemente genial, eventualmente llegarás a un punto de saturación., más allá de poder hacer algo más que una reescritura mayor (dado el caso, mejor escribe una historia nueva).


EN CONCLUSIÓN


Pasamos por estas emociones cuando escribimos una historia, ¿verdad? Nos emocionamos por una idea nueva, luchamos por que quede bien escrita, nos preocupamos de regarla, entonces finalmente nos aferramos a algo. Empezamos a pintar escenas, las hacemos venir a la vida, se las enseñamos a nuestros compañeros y ellos responden favorablemente, insistimos, tomamos riesgos, encontramos el nirvana, y luego estamos tan por encima de nosotros mismos que tenemos que avanzar a cosas nuevas. Está bien. (es parte del proceso). Y ahora que haz escrito otro ganador, manda a ese bastardo al universo para que puedas dudar de ti mismo de nuevo.

Texto traducido.